Separación de Texas

La falta de habitantes en la región norte de nuestro país fue una preocupación desde tiempos de la Corona, ya que Estados Unidos había mostrado interés por extender su territorio. Francia les había vendido la Luisiana y los Estados Unidos reclamaban Texas como parte de ella. En 1819, se firmó el Tratado Adams – Onis con el que España vendía las Floridas a Estados Unidos, a cambio de que los norteamericanos respetaran el territorio de Texas.


La colonización de esos territorios deshabitados fue otra de las medidas que las autoridades españolas autorizaron. En 1821, Moisés Austin colonizó con 300 familias anglosajonas, parte de Texas. A cambio de poblar la región, los colonos no pagarían impuestos, pero debían ser católicos, de buenas costumbres y jurar lealtad al rey y al Imperio español.

Consumada la independencia de México, Esteban Austin, hijo de Moisés, viajó a la capital del país para conseguir que Agustín de Iturbide confirmara el permiso de colonización. Empero, el número de colonos creció rápidamente y llegó a ser mayor que el de los mexicanos residentes en Texas. La mayoría de los colonos provenía de los Estados Unidos, era protestante, hablaba inglés y deseaba librarse de las leyes y autoridades mexicanas.

En 1829, el presidente Vicente Guerrero firmó una ley de abolición de la esclavitud para todos los estados. Esto provocó un gran escándalo entre los colonos texanos, ya que la mayoría de ellos eran dueños de esclavos que “utilizaban” en las plantaciones de algodón. El gobierno mexicano los autorizó a conservar esos esclavos, pero prohibió que se compraran más.


La situación en Texas se fue haciendo cada vez más difícil. Las autoridades mexicanas establecieron una serie de medidas para controlarla, pero lo único que se consiguió fue crear más dificultades con los colonos estadounidenses.

En 1831 se inició un movimiento rebelde y al año siguiente, los colonos se reunieron para proponer que Texas fuera nombrado estado independiente. No lo consiguieron entonces, pero en 1835 se reinició el levantamiento de los colonos y el 7 de Noviembre proclamaron la independencia de Texas. Antonio López de Santa Anna, entonces presidente, intentó someter a los rebeldes. Finalmente, fue hecho prisionero por Samuel Houston quien lo obligó a firmar los Tratados de Velasco (1836), con los que se comprometía a no volver a tomar las armas contra Texas, suspender las hostilidades y ordenar al ejército mexicano que se retirara hasta el río Bravo. Además, Santa Anna se comprometió en secreto a que el gobierno de México reconocería la independencia de Texas, que había sido declara definitiva el 2 de Marzo de 1836.

Texas mantuvo su independencia de 1836 a 1845, fecha en que fue aceptada su solicitud de anexión a Estados Unidos. Desde 1843 el gobierno mexicano había advertido que esa admisión sería considerada causa de guerra.



Fuente: Supertareas 4, Fernández Editores.







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