Eurocopa Inglaterra 1996. Venganza teutona

El césped del viejo Estadio de Wembley aún guardaba el recuerdo del 'gol fantasma' de Geoff Hurst que ayudó a derrotar a la fuerza teutona en el Mundial de 1966. El inmueble inglés representaba una espina clavada en el corazón de Alemania y, ya como un país unificado, pisarlo 30 años después de la injusticia fue una oportunidad que no podían desperdiciar.

Las mieles de la revancha las empezaron a saborear en la antesala de la Final, al dar cuenta del anfitrión en tanda de penaltis. La alegría por el resultado invadió a la 'Mannschaft'; sin embargo, pagaron un precio muy alto: 11 bajas de cara a la Final contra la independiente República Checa, antaño parte de Checoslovaquia. Ante la tragedia, Berti Vogts llegó a pensar en los porteros suplentes: los Oliver, Kahn y Reck, como posibles relevos fuera de los tres postes; aunque, por fortuna para el equipo, la UEFA les autorizó dos altas, de las cuales el estratega sólo activó a Jens Todt.

Previo al comienzo del último duelo, la reina Isabel II deseó suerte a ambos finalistas; posteriormente, se ubicó en la Tribuna Real para presenciar el encuentro. La guerra dejó un saldo neutral en los 90 minutos: Patrik Berger marcó de penalti para los checos, mientras que Oliver Bierhoff emparejó y mandó al tiempo extra. Pero los primeros cinco minutos fueron suficientes para que el mismo germano diera el Tricampeonato a su selección por medio de la regla del 'Gol de Oro', que había sido implementada por primera vez en esta edición de la Eurocopa, y para que el combinado alemán conquistara de una vez por todas al mítico Wembley.

"Ganó el mejor equipo del torneo. Quiero subrayar que todos trabajaron muy bien y se merecieron este triunfo. Hay que tener en cuenta que sólo tuve a nueve jugadores al cien por ciento", declaró Vogts, quien, junto a sus Campeones, regresó a su tierra en el Airbus A 300 escoltado por cuatro aviones de combate, 'Tornados', de la Bundeswehr.

A su llegada al Aeropuerto de Frankfurt, el combinado fue recibido por la alcaldesa Petra Roth, quien expresó: "Los Campeones de Europa en Frankfurt... ¡de ensueño!"; y por más de 300 mil aficionados que vitoreaban a sus héroes, mostraban pancartas con leyendas como "¡Berti, Berti!" o "Danke, Bierhoff" y brindaban con cerveza.

Sin embargo, no todo fue miel; Inglaterra debió implementar un enorme dispositivo de seguridad anti-hooligans: 10 mil policías (600 por partido), un comando de 25 expertos de la Scotland Yard y 80 cámaras de circuito cerrado enfocadas hacia las tribunas, que costaron 40 millones de dólares.

El 15 de junio, el Ejército Republicano Irlandés (IRA) hizo estallar un coche-bomba en Manchester que dejó 200 heridos y miedo entre los visitantes extranjeros. Además, el temor también fue implantado por los hooligans ingleses, quienes, tras la eliminación de su selección en Semifinales, protagonizaron una trifulca en Trafalgar Square que dejó 23 civiles heridos, 10 hospitalizados, 40 autos incendiados, edificios dañados, 200 detenidos y un joven ruso de 17 años apuñalado.

La tragedia manchó a Inglaterra; pese a ello, su Euro será recordada por ser la primera edición con 16 equipos en la fase final, ser la madre del 'Gol de Oro', la reconciliación en las actividades deportivas entre su selección y Escocia, cuyos partidos fueron suspendidos en 1989 por el alto grado de violencia que representaban sus aficiones; y, finalmente, porque, como decía el lema oficial: 'El fútbol regresó a casa".

La Figura. Mathias Sammer.

Uno de los defensores más duros que ha dado el fútbol germano e ídolo de Alemania Democrática. Su trabajo en la zaga permitió apenas tres goles en los tres partidos que disputó en la Fase Final; además de ser el autor del tanto de la victoria sobre Croacia en la ronda de Cuartos. Durante el último partido se desempeñó como libero y cometió el penalti 'fantasma' que pitó el central Pierluigi Pairetto; pero a la postre anuló todas las llegadas del conjunto checo. Fue sustituido por Oliver Bierhoff, quien entró y anotó los dos goles de la victoria; sin embargo, el de Dresden, fue una auténtica muralla durante todo el certamen por lo que logró ser el jugador clave y base para la oncena de Hans-Hubert 'Berti' Vogts.

Fuente: 
Por Jorge Santamaría en Récord, ‘Especial Eurocopa 2012’, Ed. Notmusa, p.112 – 113.

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