La intención cobra forma

El auditorio que escuchó las palabras de Pierre de Coubertin sobre la posible realización de unos Juegos Olímpicos no le prestó demasiada atención. Algunos las consideraron la mera expresión de un ideal sin posibilidades de realizarse. Pero De Coubertin se mantuvo firme en sus propósitos. En junio de 1894 se desarrolló en París una conferencia convocada por el propio barón con la finalidad de restablecer los Juegos. Celebrada en el gran Anfiteatro de la Universidad de la Sorbona, esa reunión pionera se conoce hoy como 'Primer Congreso Olímpico'.

Aprovechando la presencia de 79 delegados que representaban a 49 organizaciones de 9 países (Bélgica, Francia, Reino Unido, Grecia, Italia, Rusia, España, Suecia y Estados Unidos), De Coubertin hizo un nuevo llamado:

"El deporte no es un lujo, sino una necesidad. Reunamos a las naciones para celebrar competencias deportivas amistosas: los Juegos Olímpicos. No serían al escuchar esta frase. Significa establecer un vínculo entre las asociaciones deportivas de todos los países; un vínculo consagrado por la celebración de competencias periódicas como ocurría en las Olimpiadas de la Grecia antigua. Pero serán juegos a la medida de nuestra época."

Fuente:
Muy Interesante – “Gran Libro de las Olimpiadas. De Atenas 1896 a Beijing 2008”, Ed. Televisa, p. 11 – 12.

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