Cómo planificar una clase con éxito

Para que una clase funcione y tenga coherencia debemos teñirnos a una buena planificación, gracias a ella los alumnos le encontrarán sentido a lo que hacen y aprenderán de forma adecuada. 

En esta publicación se explicará de qué manera puedes planificar una clase. Los puntos a desarrollar son:

·         El trabajo previo.

·         El plan de trabajo.

·         La valoración de los resultados.

Trabajo Previo.

Lo primero que debemos tomar en cuenta para hacer la planificación de una clase es el objetivo que esta va a tener, para ello nos debemos hacer la pregunta ¿Qué quiero que aprendan los alumnos? Es importante que para esto tengamos claro sus conocimientos previos porque se trata de construir nuevo conocimiento sobre el que ya tienen.

Si resulta que los alumnos ya saben cómo funciona el sistema respiratorio, nuestro objetivo de clase no debe ser la explicación de este, nos fijaremos en qué saben de él para añadir nuevos contenidos cómo las enfermedades que pueden sufrir, la contaminación atmosférica u otros conceptos que consideremos relevantes. 

Debemos tener en cuenta que para definir el objetivo que va a tener nuestra clase hay que conocer las limitaciones que tenemos por un lado, el espacio donde se va a dar la clase, y por otro los recursos o instrumentos de los que disponemos. 

Si nuestro objetivo es enseñar a tocar la flauta, pero no tenemos flautas suficientes para que los alumnos empiecen a practicar, lo más seguro es que nuestra clase fracase, Cuando ya sabemos cuál es el objetivo de la clase, es el momento de diseñar las actividades que se van a llevar a cabo. Ten en cuenta que las actividades que vayas a proponer deben tener sentido para los alumnos, si dudas en hacer una actividad, es mejor que les dé una vuelta con el propósito de sacarle el mayor provecho. 

Plan de Trabajo.

Una vez que ya sabemos sobre qué vamos a trabajar, y de qué recursos o instrumentos disponemos, vamos a estructurar nuestra clase en tres fases: inicio, desarrollo y cierre. 

Un buen inicio tiene una buena introducción, por eso es importante que busques cual es la mejor manera de introducirlo, buscando un buen gancho para crear interés por el tema, puedes iniciar la clase contando una anécdota personal, un acontecimiento histórico, algo que transcurra en nuestro día a día, o viendo un vídeo. 

También es importante contextualizar el punto de partida de los alumnos, por lo que volveremos a tocar los conocimientos previos, lo puedes hacer a través de preguntas como ¿Cuántos de ustedes han oído hablar de…?¿Quiénes de ustedes sabrían decirme lo que es…? ¡Qué levante la mano quien conozca…! 

Otra forma de contextualizar sus conocimientos es haciendo una evaluación inicial a través de un pequeño cuestionario con los conceptos básicos, para tener la evaluación de los contenidos en el mismo momento puedes ayudarte de las tecnologías y realizarlos con aplicaciones como Kahoot o Plickers. 

La 2° parte del plan de trabajo es el desarrollo, este va a ser el momento de presentar a los alumnos cuál va a ser el tema central que vamos a trabajar durante la sesión, vamos a presentar los materiales que vamos a utilizar en clase y vamos a especificar qué esperamos que hagan, es decir, los objetivos. 

Dependiendo de nuestros objetivos y de la capacidad de los alumnos deberemos regular las pautas de trabajo, es decir, si vamos a trabajar un tema nuevo y los alumnos necesitan una estructura de trabajo, les podemos ofrecer un guion con lo que esperamos que hagan durante la clase. Si por el contrario queremos dar más libertad para que sean ellos mismos quienes investiguen y desarrollen las actividades, y saquen sus propias conclusiones, dejaremos más margen para que puedan trabajar autónomamente. En ambos casos, nuestra figura docente será la de acompañante durante el proceso de aprendizaje. 

A medida que la sesión vaya evolucionando seguro que tendrás que ir redirigiendo a los alumnos, este proceso es normal a medida que vayas haciendo seguimiento de cómo van trabajando para la clase tantas veces como haga falta para solucionar las dudas. Reconducir la clase hacia el objetivo principal o hacer pequeñas aclaraciones que quizás se nos han pasado por alto. 

Cierre.

Esta es la fase más importante, y aunque desgraciadamente no siempre tengamos tiempo para hacer un buen cierre, debemos reservar unos minutos para hablar sobre lo que hemos trabajado. 

En esta fase haremos un resumen de las ideas más importantes, si hemos trabajado en grupos podemos escoger a un miembro de cada grupo para que haga una reflexión final, en ella podemos destacar cosas como la manera en que han trabajado, como se han distribuido las tareas, que han elaborado, su grado de satisfacción con las actividades. Esta reflexión también la podemos hacer a modo de debate con el gran grupo. Esta fase va a ser muy importante porque con ella podemos evaluar si se han cumplido los objetivos que nos habíamos propuesto para la sesión, y al resumir las ideas relevantes del tema trabajado, ayudaremos a reforzar los esquemas de conocimiento de los alumnos. 

También podemos aprovechar para dar una pequeña pincelada de lo que trabajaremos en la siguiente clase y así será más fácil conectar una sesión con la otra. 

Estas son las tres fases del plan de trabajo, pero la cosa no termina aquí, para terminar tu sesión exitosamente deberás hacer una valoración de los resultados, vamos a retomar la idea de centrarse en valorar si has cumplido o no los objetivos que te proponías al inicio de la clase. Anota todos los pros y contras que hayas encontrado, estos te van a servir para planificar tus futuras clases. 

Por último, revisa los resultados de las actividades de los alumnos, para saber si debes dedicar otra sesión para repasar los conceptos principales del tema. 

Fuente:
Vídeo “Cómo planificar una clase con éxito”, elaborado por Recursosaula.

 

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