Los Secretos Trinidizados de la Supremacía

Hay siete mundos en el circuito más interior de los satélites del Paraíso, y en cada uno de estos mundos excelsos preside un cuerpo de diez Secretos Trinidizados de la Supremacía, que no son creadores, sino administradores supremos y últimos. La dirección de los asuntos de estas siete esferas fraternas está totalmente encomendada a este cuerpo de setenta directores supremos. Aunque los vástagos de la Trinidad supervisan estas siete esferas sagradas tan próximas al Paraíso, este grupo de mundos se conoce universalmente como el circuito personal del Padre Universal.

Los Secretos Trinidizados de la Supremacía funcionan en grupos de diez como directores coordinados y conjuntos de sus respectivas esferas, pero también funcionan individualmente en campos específicos de responsabilidad. La obra de cada uno de estos mundos especiales está dividida en siete departamentos principales, y uno de estos gobernantes coordinados preside una de estas divisiones de actividades especializadas. Los tres restantes actúan como representantes personales de la Deidad triuna en relación con los otros siete, uno representando al Padre, uno al Hijo, y uno al Espíritu.

Aunque haya un definido parecido de clase entre los Secretos Trinidizados de la Supremacía, ellos muestran también siete características de grupo diferentes. Los diez directores supremos de los asuntos de Divinington reflejan el carácter y naturaleza personales del Padre Universal; y así ocurre con cada una de estas siete esferas: cada grupo de diez se asemeja a aquella Deidad o a asociación de las Deidades que es característica de su dominio. Los diez directores que rigen Ascendington son reflejos de la naturaleza combinada del Padre, el Hijo y el Espíritu.

Poco puedo revelar acerca de la labor de estas altas personalidades de los siete mundos sagrados del Padre, porque son en verdad los Secretos de la Supremacía. No hay secretos arbitrarios asociados con el acceso al Padre Universal, al Hijo Eterno, o al Espíritu Infinito. Las Deidades son como un libro abierto para todos los que alcanzan la perfección divina, pero jamás se pueden alcanzar plenamente todos los Secretos de la Supremacía. Siempre seremos incapaces de penetrar completamente los dominios que contienen los secretos de personalidad de la asociación de la Deidad con la séptuple agrupación de seres creados.

Puesto que la obra de estos directores supremos tiene que ver con el contacto íntimo y personal de las Deidades con estas siete agrupaciones básicas de seres universales cuando residen en estos siete mundos especiales o mientras funcionan en todas partes del gran universo, es propio que estas relaciones tan personales y estos extraordinarios contactos se mantengan en secreto sagrado. Los Creadores Paradisiacos respetan la vida privada y la santidad de la personalidad incluso en sus criaturas más bajas. Esto es verdad tanto respecto de los individuos como de las diversas y separadas órdenes de personalidades.

Para seres de incluso elevado logro universal, estos mundos secretos permanecerán por siempre siendo una prueba de lealtad. Se nos permite conocer plena y personalmente a los Dioses eternos, conocer libremente sus caracteres de divinidad y perfección, pero no nos es concedido penetrar por completo todas las relaciones personales de los Soberanos del Paraíso con todas sus criaturas.

Fuente:
Fundación Urantia, “El libro de Urantia”, p. 229 – 230.

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