Consejo 1: Habla con claridad y lentitud.
Si sientes nervios al hacer la presentación, es posible que hables demasiado rápido. Querrás que tu audiencia pueda entender todo lo que dices. Por lo tanto, es de ayuda mantener un ritmo constante, claro y lento mientras hablas. También puedes considerar usar algún tipo de técnica de ritmo o pausa para ayudarte a mantener una velocidad constante mientras hablas, como tomar una pausa corta después de cada oración.
Consejo 2: Haz pausas.
Las pausas demuestran seguridad y ayudan a marcar el ritmo de tu presentación. Entre los momentos ideales para hacer una pausa están los que se dan al plantear una pregunta a la audiencia o cuando se va a pasar a una nueva sección o eje temático. Agregar una pausa significativa también es una forma de asegurarse de no estar hablando demasiado rápido.
Consejo 3: Haz contacto visual.
Mientras realizas la presentación, trata de hacer contacto visual con tu audiencia. Puede ser de utilidad hacer contacto visual con una persona durante tres a cinco segundos antes de pasar a otra persona. Esto te ayudará a conectar con tu público y a este, a mantener la atención.
Si mirar a alguien a los ojos te incomoda, aquí hay otra recomendación que puedes probar: mira la frente de una persona, en lugar de mirarla directamente a sus ojos. O bien, trata de mirar a cada persona a la altura de los ojos, pero mira directamente a la pared detrás de esta, mientras escaneas a la audiencia. Esto hará que parezca que estás haciendo contacto visual con la audiencia sin hacerlo realmente.
Al realizar una presentación de forma virtual, asegúrate de mirar directamente a tu cámara web. Esto ayudará a que la audiencia sienta como si la estuvieras mirando a los ojos. Otro punto a tener en cuenta: en lo posible, ubica tus notas a un lado de la pantalla de tu computadora para que no estés mirando hacia abajo durante la presentación.
Consejo 4: Cuenta una historia.
Si estás utilizando herramientas digitales para crear una presentación, como Google Slides o Power Point de Microsoft, piensa en tu presentación como una historia con un principio, un desarrollo y un desenlace. Cada diapositiva debe ayudar a avanzar la historia que estás contando. Para contar una historia efectiva y atractiva es útil incluir ejemplos reales, como reseñas, fotografías o videos cortos de interacciones de clientes. La narración de historias es más poderosa que compartir una lista de insights de la investigación, porque tu audiencia puede observar las emociones, los puntos débiles y las bondades de tu producto desde el punto de vista de un usuario real.
Consejo 5: Sé conciso/a.
Si bien es útil usar historias y datos para mantener a tu audiencia atenta, asegúrate de que todo lo que compartas agregue valor. Presenta la información de manera concisa y ve al grano. Según un estudio, la capacidad del ser humano para prestar atención es, en promedio, de ocho segundos. Esto significa que tienes muy poco tiempo para enganchar a tu audiencia y mantener su atención.
Consejo 6: Conoce a tu audiencia.
El tono y el contenido de tu presentación deben ser adecuados para la
audiencia a la que te estás dirigiendo. Por ejemplo, tu presentación podrá ser
más informal cuando estés frente a un grupo de colegas que cuando estés con
clientes externos/as. Del mismo modo, deja que tu audiencia te conozca. Sé
quién eres y deja que tu personalidad brille. Esto te ayudará a transmitir más
autenticidad y a fortalecer la confianza generada con tu audiencia.
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