Existen dos tipos de paz:
-
Negativa: Que se refiere a la ausencia de conflictos y violencia.
- Positiva: Que se enfoca en la lucha por la igualdad de oportunidades, la equidad, justicia, derechos humanos, desarrollo y respeto al medio ambiente.
El trabajo de un constructor de paz sigue la línea de la paz positiva, pata desarrollarte en esta labor es indispensable que tengas interés por la lucha social y pasión por ayudar. Debes poseer o desarrollar habilidades relacionadas con valores, como:
- Coraje: Estar preparado para ir a lugares que requieran apoyo y brindarlo.
- Fortaleza Física: Para cumplir con actividades humanitarias, el trabajo en proyectos intensos o de larga duración afecta a tu estado, debes aprender a equilibrar tus actividades con una alimentación sana para evitar desgaste y continuar con ejercicio para liberar tensión y poder desempeñar adecuadamente tus funciones.
- Fortaleza moral: Determinar cuándo brindar la ayuda y cuando retirarse a pesar de las consecuencias. Las labores de un constructor de paz a menudo son difíciles, requieres apoyo para compartir tus inquietudes, fortalecerte y orientarte para poder brindar la mejor ayuda.
- Valentía: Para descubrir los propios errores y defectos, y afrontarlos debidamente.
- Transparencia: La honestidad es indispensable para poder ayudar a los demás, y crecer y prosperar en conjunto.
- Liderazgo: Ser capaz, responsable, y saber delegar, para ello también es necesario ser resiliente, pues debes poder reponerte rápidamente de situaciones adversas.
En el
campo humanitario muchas veces encontrarás situaciones muy tristes o dolorosas,
la persistencia y el cuidado personal en esta actividad es fundamental.
Obtenido del vídeo “Perfil del constructor de paz”, del curso “Constructor de Paz, disponible en la página www.aprende.org de la Fundación Carlos Slim.

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