Yihad y guerra santa

Según la tradición coránica, dos son los tipos de yihad: la “gran yihad” y la “pequeña yihad”. La primera incita a la lucha interna en un contexto de crecimiento espiritual; sólo la segunda sanciona el ejercicio de la guerra como vehículo de inmersión en el islam. Con toda seguridad, la puesta por escrito del Corán es posterior a la muerte del Profeta y recoge múltiples contradicciones resultantes de la recopilación de revelaciones surgidas en momentos históricos diferentes. Así, a lo largo del Corán encontramos suras que se oponen abiertamente a la guerra, otras consienten la guerra defensiva y otras más abogan por un modelo agresivo de expansión del islam. 

En la tradición bélica preislámica de botín y prestigio, la agresión a miembros de la propia tribu estaba prohibida. Mahoma introdujo por primera vez en Arabia un modelo de guerra ideológica. La comunidad religiosa sustituyó a la tribu como epicentro de las relaciones sociales, lo que exigió un cambio de mentalidad radical que cristalizó en una necesidad de dotar a la nueva filosofía guerrera de un respaldo teórico. 

A medida que el islam ha ido adquiriendo una posición predominante con respecto a las entidades políticas del entorno, la filosofía guerrera se ha vuelto más agresiva. Así, las contradicciones del Corán no han hecho más que reflejar estas diferentes fases y tradiciones en la intención de conformar una idea islámica coherente de la guerra. 

Fuente:
Por Roberto Piorno en Muy Interesante Historia, ‘El Islam. Los misterios de una religión’, Ed. Televisa, p. 34.

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