CMLL. 2000-03-17. Máscara vs. Máscara. Villano III vs. Atlantis






El viernes 17 de Marzo de 2000, la Catedral de la Lucha Libre se vistió de gala al ser escenario de uno de los más grandes encuentros que encerraba una lucha de máscara contra máscara.


Los aficionados abarrotaron al máximo la Arena México, no cabía ni un alma, dentro no había pasillos  porque estos se confundían con las mismas gradas y en la calle había tumultos, pues el público tenía tan presente esa rivalidad que nadie quería quedarse fuera. El duelo comenzó a las 10:29 PM, donde se presenciaron 18 toques de espaldas planas en diferentes lances, la rana invertida se aplicó 11 veces y hubo una infinidad de llaves.

Se veía un Villano III entero y con todo a su favor, pero Atlantis supo contrarrestarlo aplicándole  la llave de sus máximos triunfos y todo había concluido, la capucha del más carismático de los Panteras Rosas había caído, y fue su padre, Ray Mendoza, quien le quitó la tapa para dar a conocer el rostro que los aficionados no querían ver.

A partir de ese momento nace “El Rey Arturo”. Arturo Díaz Mendoza.

Antes del gran combate.
Antes del gran combate, Villano III se sentía muy nervioso pues ese día se jugaba todo. Recuerda que fue a una entrevista a un programa de televisión donde se encontró a Atlantis y también el se veía nervioso. La tensión del “Pantera Rosa” se incrementó al llegar a la Arena México, eran las 6:30 de la tarde y ya estaba llena, después de haber estado en el vestidor meditando todas sus luchas de apuestas, más o menos a la mitad del evento llegó una reportera a hacerle una entrevista que incluso pasaron en las pantallas del coso, fue increíble para él, pues cuando su imagen apareció la gente empezó a corear su nombre, no se le olvida cómo retumbaba el vestidor, al grito de ¡¡VILLANO, VILLANO!!, de hecho la reportera le dijo: “¿Escuchas, Villano, cómo están gritando tu nombre y todavía no subes al ring?”, después entró su papa y le comentó: “Hijo, no sabes la entrada que hay, nunca había visto algo como esto así que échale todo por delante y pon todo tu corazón”.

Ya era el momento de subir, por lo que Villano III se encomendó a Dios, a la virgencita, y le pidió a su madre que desde el cielo lo bendijera, la afición lo recibió muy bien y se percató que la arena estaba a reventar y teñida de rosa, incluso hubo quienes se quedaron afuera; ya luego se enteró que les pusieron pantallas gigantes para que pudieran ver la lucha. Él estaba muy confiado y se sentía muy seguro de salir avante, pero su rival también se veía entero, después empezó a pedir que quitaran al réferi, Babe Richard, y lo logró, el Comisionado lo mandó a los vestidores y pusieron a El Maya, garantizando de esa manera que la función estelar fluyera.

El momento decisivo.
Empezaron a llavear, la gente quería ver salvajismo y por eso Villano III sacó del ring a Atlantis y se aventó un tope que hirió a los dos, al chocar sus cabezas; Atlantis traía abierto el pomulo y Villano III la ceja. Al regresar, de nueva cuenta empezaron con un intercambio de llaves e incluso el productor de Televisa le contó que fueron más de 47 diferentes en más de 40 minutos de lucha. Ya casi al finalizar Atlantis le aplicó por primera vez la Atlántida a Villano III, y este último la pudo romper, algo que nadie había hecho; el público quedó mudo cuando se soltó, y de acuerdo a palabras del “Pantera Rosa”, pensó que era suyo, que ya lo tenía, en esos instantes se sentía muy dolido, pero trató de no demostrarlo y su error fue dejársele ir, no esperó su reacción, se agachó y lo volvió a tomar de nuevo, le tronó la espalda, el cuello y la cintura, pero intentó aguantar hasta que se arrodilló, cosa que él nunca hacía, tuvo un solor insoportable y no le quedó más que rendirse.

Cayó la máscara de un ídolo.
Aunque la gente pedía que no se quitara la capucha, Villano III lo hizo, pues a pesar de que los aficionados le dieron todo su apoyo, por respeto a ellos se la quitó, ya que así se había pactado y si el resultado hubiera sido al revés, Atlantis también habría pagado tributo. Todavía con su máscara puesta, el “Pantera Rosa” dio su nombre y su edad, le pidió a su padre que se la desamarrara y le hiciera el favor de quitársela, de inmediato se la entregó a su verdugo y empezaron a corear su nombre, aunque sintió que le había fallado a su gente ese apoyo lo reconfortó y los que traían su tapa también se la quitaron, algunos hasta la apretaron contra su pecho. Fue algo muy doloroso para él, pero también eso ayudó a que su pena se aminorara. Recuerda que salió después de la 1 de la mañana y todavía había una gran cantidad de personas esperándolo, por lo que realmente se sintió ganador.

Otra de las cosas que le dieron gusto al Villano III fue que esta función fue el primer Pago por Evento (PPV) del CMLL, que la lucha principal fue la suya y sin cosas turbias, pues no intervino nadie.

Así fue como el Villano III, después de más de 100 victorias en luchas de apuesta y más de 25 años de portar su misterio lo dejó en manos de un grande.



Fuente: Por Alma Díaz Valero en Luchas 2000. Especial Edición 37. Villano III. El último rey, p. 28 – 29.

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