Eurocopa Alemania 1988. Pintada de naranja

Las calles de Ámsterdam fueron invadidas por cientos de holandeses que salieron a celebrar con bailes, vítores y llantos de alegría. Con los rostros pintados, los aficionados neerlandeses ondearon banderas color naranja y corearon al unísono los nombres de sus ídolos. Y no era para menos, Holanda había alcanzado por primera ocasión la cima del fútbol europeo en la misma cancha en la que 14 años atrás perdió la Final de la Copa del Mundo.

A lo largo del torneo, Frank Rijkaard y Ronald Koeman formaron una muralla en la zaga: mientras el primero se encargaba de organizar la defensa, el segundo se convertía en un arma peligrosa cuando se agregaba al ataque con sus disparos de larga distancia; el capitán Ruud Gullit no defraudó las expectativas que estaban puestas en él y fue el motor del equipo; empero, el principal artífice de título fue el delantero Marco van Basten, quien con un hat-trick ante Inglaterra y dos anotaciones más, ante Alemania Federal y la Unión Soviética, se convirtió en el Campeón goleador de la justa.

La vida te da revanchas y Holanda tuvo la suya en la etapa Semifinal, en lo que fue una repetición de la Final de la justa mundialista de Alemania 1974. En aquella ocasión, los anfitriones despacharon 2-1 a la Naranja Mecánica, que contaba con figuras de la talla de Johan Cruyff y Johan Neeskens. Pero a los neerlandeses les llegó la oportunidad de cobrar venganza en 1988 y, a pesar de ir abajo en el marcador a consecuencia de un penalti transformado por Lothar Matthaus, tuvieron el aplomo para ir hacia adelante y, con un penalti cobrado por Ronald Koeman y un tanto de Van Basten a dos minutos de la conclusión, eliminaron a los germanos en su propio terreno.

Curiosamente, la Final contra la URSS también tuvo un sabor a desquite, pues 13 días atrás ambas escuadras se enfrentaron en su primer duelo del torneo, en el cual, la victoria fue para los soviéticos, cuya base era el Dínamo de Kiev. El Ejército Rojo ya sabía lo que era ganar este campeonato, al haberlo conseguido cuando nació la Eurocopa en 1960, y saltó al Olympiastadion de Múnich con la intención de sumar su segunda corona. No obstante, un frentazo de Gullit, un tanto inolvidable de Van Basten y un penalti fallado por Igor Belanov bastaron para que la Oranje se alzara con el triunfo.

Las dos grandes decepciones del certamen corrieron a cargo de Dinamarca e Inglaterra. Cuatro años atrás, en la Eurocopa de Francia 1984, los daneses llegaron hasta la etapa Semifinal y se esperaba que hicieran un buen papel en tierras germanas; mientras que los ingleses arribaron a Alemania como favoritos al título europeo tras conseguir en la ronda preliminar cinco victorias y un empate con 19 goles a favor y sólo uno en contra. Sin embargo, tres derrotas consecutivas de ambas escuadras bastaron para dejarlas fuera de la competencia.

Lo más destacado de los ingleses ocurrió fuera de las canchas, pues los actos vandálicos de sus seguidores dejaron huella en las calles de las ciudades sede del torneo. A pesar de que la policía británica y alemana unieron fuerzas para contrarrestar las acciones de los hooligans (incluso, Paul Scarrott, uno de los líderes de los gamberros y seguidor del Nottingham Forest fue devuelto a su país apenas pisó Stuttgart), los jóvenes británicos se las ingeniaron para alterar el orden público, romper cristales y enfrentar a los seguidores rivales en venganza de las derrotas que sufrió su equipo. El saldo fue de más 400 revoltosos ingleses detenidos.

La Figura. Marco van Basten.

A su llegada a Alemania, la participación del artillero holandés era una incógnita, pues venía de recuperarse de una lesión que lo mantuvo inactivo por varios meses, pero al final, terminó por cautivar a propios y extraños con su estilo de juego y tendencia ofensiva. Siempre será recordado por haber logrado uno de los goles más espectaculares en la historia de la Eurocopa, en la Final ante la Unión Soviética. Adri van Tiggelen recuperó el balón en media cancha, desde donde avanzó para habilitar a Arnold Miihren, quien desde la banda izquierda lanzó un servicio elevado. Van Basten prendió de volea la pelota con la pierna derecha para superar al portero Rinat Dasayev e incrustar el esférico en la red lateral derecha del marco soviético.

Fuente:
Por Agustín Elías en Récord, ‘Especial Eurocopa 2012’, Ed. Notmusa, p.104 – 105.

 

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