Eurocopa Italia 1980. ‘Mannschaft’ Imbatible

La pobre asistencia y los desmanes de los hooligans no fueron obstáculo para que Alemania Federal se proclamara Bicampeona europea, tras derrotar 2-1 a Bélgica en la Final del Olímpico de Roma. El partido fue el que todos esperaban, ya que los teutones llegaron al último cotejo con una racha de 18 partidos invictos y con Klaus Allofs como máximo artillero, con tres; por su parte, Bélgica tenía nueve juegos imbatible, la figura de Jan Ceulemans y el mote del "caballo negro".

Antes del último compromiso los 'Diablos Rojos' dejaron en el camino al anfitrión, Inglaterra y España, dos de las favoritas. Por su parte, la RFA dio cuenta de Grecia, Holanda y Checoslovaquia.

Así, ante 50 mil espectadores, los dirigidos por Jupp Derwall se fueron al frente por conducto de Horst Hrubesch, quien puso la primera estaca al 10'. En el segundo tiempo, Frangois van der Elst escapó con el balón y antes de internarse al área rival fue derribado por Karl-Heinz Forster. El árbitro sancionó con penalti y los botines de Rene Vandereycken pusieron el empate al 72'.

Un remate de Hrubesch le otorgó a los alemanes su segunda Eurocopa. Esta acción le hizo justicia a los teutones, luego del penalti fantasma en contra: "si no hubiésemos ganado se hubiera hablado mucho del penalti. Las repeticiones en la televisión me demostraron que la falta fue cometida más de un metro afuera del área", declaró Derwall.

Para esta edición, la primera con ocho participantes en la fase final, la UEFA y la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) decidieron implementar el sistema de dos grupos de cuatro escuadras cada uno, en los cuales el primer lugar de cada sector avanzó a la Final; mientras que los mejores segundos disputaron el juego por el tercer puesto.

Sin embargo, el resultado fue un desastre: los equipos se mostraron muy defensivos en sus parados, con la estrategia de no perder puntos y acceder a la Final en el último momento. El pobre espectáculo deportivo decepcionó a los italianos, quienes registraron el peor índice de asistencia por partido, desde la creación del certamen en 1960; además, se puso en peligro "la oportunidad de que Italia organice la Copa del Mundo de 1990. Los estadios sede tienen capacidad hasta de 70 mil asientos y ninguno se llenó", declaró Artemio Franchi, presidente de la UEFA y de la Federación Italiana.

Los choques entre hooligans ingleses e italianos también mancharon la competencia, ya que desde el primer día en Turín los aficionados se enfrascaron en una riña que dejó cuatro hospitalizados y 36 detenidos; incluso, el partido entre Bélgica e Inglaterra tuvo que ser suspendido unos minutos, ya que la policía disparó gases lacrimógenos para dispersar a la turba. Al final, la Federación Inglesa de Fútbol fue multada por la UEFA con un millón 360 mil pesetas, argumentando la conducta violenta y peligrosa de todos sus seguidores.

Además, el organismo europeo tomó cartas en el asunto y decidió exterminar el formato de grupos en la fase final y determinó que la próxima edición en Francia tras la ronda de grupos, se regresaría a la eliminación directa desde la etapa de Semifinales.

La Figura. Horst Hrubesch.

La sequía goleadora del artillero durante la fase preliminar estuvo a punto de marginarlo de los 22 seleccionados permitidos en la fase final. Sin embargo, Jupp Derwall decidió mantenerlo dentro de sus hombres clave, ya que el delantero estrella de la selección, Klaus Fischer, fue baja por fractura de una pierna.

Un lugar difícil de ocupar, pero en la Final, sus dos goles fueron definitivos para coronar por segunda vez a su selección. El héroe recuerda que ese partido fue de los más cansados de su vida: "No podría haberlo conseguido en la prórroga (gol), porque habría sido demasiado. Recuerdo que al final me fue difícil levantar el trofeo".

Fuente: 
Por Jorge Santamaría en Récord, ‘Especial Eurocopa 2012’, Ed. Notmusa, p.96 – 97.

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