La Lucha Libre Mexicana como profesión

No obstante, más allá de lo que rodea a la lucha libre como espectáculo, como todo deporte, para alcanzar un nivel superior o profesional, el atleta debe poseer cualidades de velocidad, coordinación, peso, resistencia, flexibilidad, habilidad de enlazar el cuerpo al contrario y fuerza muscular; ésta última, para permitirle levantar del suelo a su adversario o resistir su peso y fuerza de tracción (“Gran Larousse Universal. Vol. 25”, 1982).

Dado lo exigente que puede llegar a ser la profesión de luchador, por sus constantes presentaciones -de hasta cinco veces por semana- (Canto, Eduardo, 1984), requiere años de preparación y disciplina, antes y mientras se practique profesionalmente; a fin de lograr una técnica, buen desenvolvimiento en el ring y habilidad para rendir al contrincante. Dentro de su proceso de adiestramiento, un luchador aprende a caer, recibir un golpe, hacer o salir de una llave, evitar lesionar al contrincante y a predecir de antemano qué movimiento hará analizando la psicología del rival; sin embargo, dada la naturaleza de este deporte, las lesiones o accidentes son reales y rutinarios en la profesión de un luchador (Ferro, 2001).

Casos mortales o de invalidez existen en los antecedentes de este deporte, a causa de accidentes o golpes durante la lucha, dada la euforia del evento. Tal es el caso de Oro (1933), Sangre India (1979), André el Gigante (1993), Love Machine (1994) o Espectro, entre otros, que han perdido la vida o quedado impedidos de alguna parte de su cuerpo durante una función de lucha libre (Ferro, 2001).

Fuente:
redalyc.org

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