La Lucha Libre en la Sociedad Mexicana

La lucha libre es actualmente uno de los deportes más populares y con mayor afición en México. Es un motivo de diversión, distracción y desahogo, acompañado por un ambiente de celebración y algarabía, que le hacen única y particular con respecto a cualquier otra práctica deportiva.

En un espectáculo de lucha libre se reúnen familias y personas de todas las edades, géneros, estratos sociales y económicos, unidos por una misma identidad y afición por este deporte; gusto que se ha transmitido de generación en generación, hasta formar parte integral de la cultura popular del mexicano, quien ha reflejado y adaptado a esta práctica su festividad y folclor, que le caracterizan.

Los trajes de colores vistosos y aditamentos que utilizan los luchadores, así como, los personajes que caracterizan y el ahínco con que suben al ring, remonta hacia las más íntimas fibras de la raza y de las edificaciones originales de las culturas nativas. Aquellos rasgos indelebles, profundos y enérgicos del folklore nacional, no sólo matizan en la actualidad las actividades del indígena, de los habitantes de la provincia o de las clases populares en general, sino que, a través de sutiles manifestaciones o claras y perceptibles influencias como ocurre con la lucha libre, han llegado hasta la metrópoli influyendo de un modo o de otro a la clase media y alta (Alcázar, José, 1952).

México puede considerarse como un verdadero mosaico de fecundas manifestaciones, que se convierte en la más extraordinaria gama de expresión popular. Nuestro folclor florece, lo mismo en el campo, que aun en las exposiciones más elevadas de nuestra cultura actual y de nuestra vida urbana; inspirado en un tema esencialmente popular, social e histórico. La lucha libre en este país ha adquirido un estilo propio, siendo este el reflejo del estado de ánimo, carácter y personalidad de la sociedad mexicana (Alcázar, José, 1952).

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